IA en tu CV: cómo usarla sin que suene a robot

By , founder of CVBooster · Published · Updated

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Pegas la oferta y tus cuatro líneas de experiencia en ChatGPT y en veinte segundos tienes un currículum impecable: ordenado, sin faltas, con verbos potentes y hasta con porcentajes. Lo envías a treinta vacantes y no contesta nadie. Cuando por fin alguien responde, la reclutadora comenta de pasada que tu perfil suena parecido a otros tres de esta semana. No te ha pillado un detector. Te ha pillado la repetición.

Lo que sigue no es un debate sobre si usar IA está bien o mal. Es un reparto de tareas entre lo que la máquina hace bien y lo que solo aportas tú, con las fórmulas en castellano que delatan un texto generado y sus reescrituras.

Lo que un reclutador detecta de verdad

Empecemos por lo que no ocurre. No existe un detector fiable de texto generado por IA, y menos sobre un documento de trescientas palabras lleno de nombres propios, fechas y siglas. OpenAI retiró en julio de 2023 su propio clasificador porque acertaba poco, y los que quedan dan falsos positivos con textos humanos muy formales, que es como suena un currículum.

Lo que sí detecta una persona que lee veinte currículums seguidos son tres cosas, sin software. La repetición: cuando cinco perfiles abren con la misma estructura y los mismos adjetivos, el sexto ya no se lee. El vacío: párrafos correctos que no dicen dónde trabajaste ni con qué herramienta. Y la contradicción, que hace más daño: el currículum promete un dominio que en la entrevista no aparece.

El objetivo, entonces, no es esconder que has usado IA. Es que el documento contenga cosas que una IA no puede saber, porque solo las sabes tú.

El reparto de tareas que sí funciona

El modelo es bueno en operaciones de forma sobre material que ya existe, y malo en todo lo que exija acceso a tu memoria. Cuando le pides que rellene un hueco no te avisa de que no lo sabe: se lo inventa, en el registro más plano posible. De ahí salen los porcentajes redondos que luego no puedes justificar.

Encárgale esto:

No le encargues nada de esto, porque no tiene con qué hacerlo:

Tip: Regla de trabajo: escribe tú primero, aunque sea mal, en frases sueltas y con los datos crudos. La IA edita lo que ya existe. Si le das una hoja en blanco, la rellenará con lo único que tiene: fórmulas leídas mil veces en internet.

Las frases en español que delatan a la IA

Los tópicos del castellano generado no son la traducción de los ingleses. Forman su propia familia, vienen del lenguaje de las ofertas de empleo y el modelo los reproduce porque son lo más frecuente que ha leído.

El perfil profesional de relleno

El extracto bajo tu nombre concentra casi todo el problema. Estas fórmulas se repiten y ninguna aporta información:

La prueba es sencilla: si la frase la puede firmar otro candidato sin cambiar una palabra, sobra. Un dato concreto ocupa mejor ese espacio.

Los calcos del inglés

El modelo razona en inglés y traduce, así que deja huellas que un nativo no comete. La más visible es "aplicar a una posición": en España uno se inscribe en una oferta o presenta su candidatura a un puesto, y en buena parte de América Latina uno postula a un cargo. Le siguen "reporté a" donde diríamos dependía de, "compañía" por empresa, "locación" por ubicación, y "eventualmente" con el sentido inglés de finalmente, cuando aquí significa de manera ocasional.

Otro grupo de calcos afecta a la estructura. La IA propone apartados que no se usan en un currículum en español: "Resumen ejecutivo", que pertenece a un plan de negocio; "Objetivo profesional", una convención estadounidense; y sobre todo "Referencias disponibles bajo petición", una fórmula traducida que nadie pide y que gasta una línea entera. En las fechas, el calco es "2023 - Presente"; en español se escribe "Actualidad".

Las marcas de formato

Quedan las señales que no son de vocabulario sino de mecanografía. La raya tipográfica que separa incisos casi no se escribe desde un teclado español, porque no tiene tecla propia, y aparece por todo el texto generado. Lo mismo con las comillas curvas mezcladas con las rectas.

Y está el ritmo. Ocho viñetas de longitud idéntica, todas abriendo con el mismo tipo de verbo y cerrando con un porcentaje redondo, es un patrón que no produce nunca una persona cansada un domingo por la noche. Un currículum real es irregular: hay puestos con números y puestos sin ninguno.

Cuatro reescrituras, antes y después

Estos cuatro pares vienen de los fallos anteriores. Primero, lo que devuelve un modelo cuando le das poco contexto. Después, lo mismo con la información que faltaba.

Antes: "Profesional apasionado por la tecnología, proactivo y resolutivo, con capacidad para liderar equipos multidisciplinares en entornos dinámicos y en constante cambio."

Después: "Técnico de sistemas con 6 años en una empresa de 180 empleados y tres sedes. Coordiné a dos compañeros durante la migración de la centralita a VoIP en 2025."

Antes: "Gestión eficiente de un elevado volumen de incidencias garantizando la excelencia en el servicio al cliente."

Después: "Atendí una media de 45 incidencias diarias en Zendesk, con la primera respuesta por debajo de 30 minutos en el turno de mañana."

Antes: "Reporté al Country Manager de la compañía, soportando las operaciones de la región."

Después: "Dependía del director general de España y daba soporte a las delegaciones de Barcelona, Valencia y Lisboa."

Antes: "Incrementé la productividad del equipo en un 35 % y reduje los costes operativos en un 20 %."

Después: "Reorganicé el turno de tarde para cubrir el pico de las 17:00. Los pedidos que salían con retraso bajaron de unos 30 semanales a menos de 10, según el parte de almacén."

Ninguna versión del "después" la puede escribir un modelo: contiene datos que no están en ningún sitio salvo en tu cabeza y en los papeles de tu antigua empresa. Fíjate en el último par. El problema del "35 %" no es que sea alto, es que es redondo y en la entrevista no vas a poder reconstruirlo.

El registro que la IA se salta

Este es el error que el modelo comete solo y que casi nadie revisa: escribe en un castellano promedio que no coincide con ningún mercado. Si mandas a Madrid un texto que dice computadora, celular y postular, se nota antes que nada. Si mandas a Bogotá uno que habla de ordenador y lo titulas Currículum en lugar de Hoja de Vida, pasa lo mismo al revés. Fíjale el país al modelo y repasa el verbo de la candidatura (inscribirse en España, postular en Chile o Colombia) y el vocabulario de oficina. Un mismo archivo no vale tal cual para InfoJobs y para Computrabajo.

Cómo pedírselo a la IA para que no invente

La calidad de lo que sale depende de lo que metes. "Hazme un currículum de comercial" produce plantilla. Un encargo con material dentro produce edición. Cuatro instrucciones cambian el resultado más que cualquier truco.

Primero, dale el material crudo: pega tus responsabilidades reales tal como las recuerdas, con las cifras que tengas, aunque estén desordenadas. Segundo, pega la oferta entera, no un resumen tuyo. Tercero, prohíbe los datos nuevos: "no añadas ninguna cifra, herramienta, empresa ni certificación que no esté en el texto que te doy; si falta un dato, deja un hueco marcado". Cuarto, fija el registro: "español de España, sin anglicismos y sin adjetivos que no vayan con un ejemplo".

Y hay un quinto encargo, el más rentable. En vez de pedirle que escriba, pídele que compare: "aquí tienes la oferta y aquí mi currículum; dime qué requisitos no aparecen en mi texto y en qué línea deberían ir". Eso es análisis, no generación, y es donde el modelo comete menos errores.

Tip: Si el resultado te gusta demasiado a la primera, desconfía. Un borrador útil vuelve con huecos del tipo "[falta el número de clientes]". Esos huecos son la parte del trabajo que te toca a ti.

Qué no conviene pegar en un chatbot

Un currículum completo lleva tu nombre, tu teléfono, tu dirección, a veces tu DNI o tu NIE, y nombres de antiguos jefes y clientes que no te han autorizado a nada. Al pegarlo en un chatbot envías datos personales, tuyos y de terceros, a un servidor que no controlas. El criterio que la Agencia Española de Protección de Datos repite en sus guías sobre el RGPD sirve aquí: minimizar. Sustituye nombre, teléfono y dirección por marcadores, quita los nombres de clientes y responsables, y mira en los ajustes si tus conversaciones se usan para entrenar el modelo, porque en varias herramientas se puede desactivar.

Y conviene separar dos cosas que en los titulares van mezcladas. Que tú uses IA para redactar tu currículum no lo regula ninguna norma y nadie te obliga a declararlo. Lo regulado es el uso que hace la empresa: el Reglamento (UE) 2024/1689, el Reglamento de Inteligencia Artificial, clasifica como de alto riesgo los sistemas de selección de personal, y el RGPD reconoce tu derecho a no ser objeto de una decisión basada solo en un tratamiento automatizado.

Y si te lo preguntan en la entrevista

Cada vez es más habitual que alguien lo mencione, casi siempre en tono amable. La respuesta que funciona no es negarlo ni disculparse: es describir el reparto. "Sí, lo uso para ordenar y para recortar. Los datos son míos: el número de pedidos sale del informe mensual y la migración la coordiné yo." Eso cierra el tema en quince segundos. Cuando el contenido es verificable, el proceso de escritura deja de importar.

Revisión final antes de enviar

Cinco minutos con el documento delante y esta lista:

Si algo falla, el problema no es que hayas usado IA. Es que has enviado el borrador en lugar del documento.

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